Aula Hispánica

La forma de querer, tú



La
forma de querer tú
es dejarme que te quiera.
El sí
con que te me rindes
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme
los labios
para que los bese yo.

Jamás palabras,
abrazos,
me dirán que tú existías,
que
me quisiste: jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas,
augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a
ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú
vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin
tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con
caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.

Pedro Salinas La voz a ti debida

COMENTARIO

Salinas evoca en este poema la realidad cotidiana de la amada: su cuerpo, sus besos...; todo un mundo de detalles reales por detrás de los cuales trata de descifrar su ser esencial. El poeta pretende trascender el cuerpo de la amada, sus caricias y abrazos ("Jamás palabras, abrazos, / me dirán que tú existías, / que me quisiste: jamás."; versos 7, 8 y 9). Y en esta búsqueda de algo mucho más profundo, el cuerpo de la amada no pasa de ser un simple indicio de su existencia; de ahí que "mapas, augurios , es decir, lo misterioso, teléfonos, haciendo referencia a sólo la voz, sin cuerpo (verso 11) sean símbolos de ese mundo espiritual y verdadero que busca el poeta en la amada. Y por eso puede exclamar: "Y estoy abrazado a ti / sin mirar y sin tocarte" (versos 17-18); abrazado no tanto a su cuerpo, cuanto a su ser y existir; y abrazado porque tiene miedo a perderla, "a que no sea verdad / que tú vives y me quieres." (versos 15-16); un miedo que dejará paso a "esa inmensa soledad" (verso 21) que sobreviene cuando falta la comunicación espiritual que desborda palabras -"preguntas"- y caricias (verso 20); pero que queda definitivamente erradicada cuando amada y amante se relacionan amorosamente desde lo más profundo de su ser, una vez descubierta su autenticidad.

Y, como es habitual en Salinas, la sencillez formal ayuda a penetrar en el contenido poemático -ese juego casi metafísico de sentirse solo, por no tener la seguridad absoluta de la verdadera existencia de la amada tal cual es por debajo de las apariencias-: lenguaje común -con presencia de palabras tenidas por poco poéticas, así como de expresiones coloquiales-; ausencia de complejidad sintáctica -con predominio de frase simples y cortas-; verso libre -octosílabos no sujetos a combinación estrófica determinada-; en definitiva, una desnudez formal que hace más intenso el sentimiento amoroso.