MODISMOS DEL CUERPO HUMANO

En español se utilizan muchas frases hechas relacionadas con partes del cuerpo humano. En este artículo os presentamos algunas de ellas.
Tomar a alguien el pelo
Engañar o gastar una broma a alguien.
¿Me quiere tomar el pelo? Le he pedido jamón ibérico y éste no lo es.

Poner el dedo en la llaga
Hablar de la realidad, aunque ésta sea dura, perjudicial o cruel. Tratar el asunto más delicado de una cuestión.
Cuando has dicho que el único mal de nuestro mundo es la desigualdad social has puesto el dedo en la llaga.

Tener un corazón de oro
Ser muy generoso. Tener muy buenos sentimientos. El oro, especialmente en la locución "oro" funciona en la lengua coloquial como superlativo de bueno (Edad de oro; Ser oro molido; Ser un pico de oro). Por otra parte, corazón, como alma, es sinónimo de bondad, fuerza, generosidad.
Carlos es la mejor persona que conozco. Tiene un corazón de oro.

Tener mucha cara/jeta/morro/rostro
Ser muy atrevido y desvergonzado Juan tiene un morro que se lo pisa. Siempre le dejo mi coche y por una vez que le pido yo un favor, dice que no puede.

Estar de morros con alguien
Estar enfadado o de mal humor con alguien.
Luis está de morros conmigo porque no le he dejado salir con sus amigos.

Hacer oídos sordos
No querer enterarse de algo. No hacer caso. No prestar atención. Es como si, de repente, uno tuviera la capacidad de cerrar los oídos.
Lo mejor ante las críticas es hacer oídos sordos y seguir haciendo tu trabajo como hasta ahora.

Poner a alguien los dientes largos Provocar la envidia de alguien. Desear algo con avidez o vehemencia.
No me cuentes dónde te vas de vacaciones, anda. No me pongas los dientes largos.

Tener los pies en el suelo
Ser realista y práctico.
A pesar de que estoy preparado y me considero capacitado, tengo los pies en el suelo y sé que es muy difícil que me den a mí el puesto.

Estar hasta las narices/la coronilla/el cogote/el moño/los cojones/los huevos/las pelotas
Estar muy cansado física o moralmente. Estar muy enfadado. Estar harto.
Isabel está hasta las narices de trabajar tantas horas los fines de semana.

Tener la lengua muy larga
Hablar demasiado y, generalmente, de forma inadecuada e inoportuna. No saber guardar un secreto.
Si querías mantenerlo en secreto, hiciste mal contándoselo a Carlos, porque tiene la lengua muy larga y seguro que le faltó tiempo para decírselo a alguien.