Vargas refleja el amor moderno en su última novela

Travesuras de la niña mala, la nueva obra de Mario Vargas Llosa, publicada por Alfaguara, es una historia de amor, de amor moderno. "En todas las novelas hay historias de amor. Lo difícil es plantear el asunto de un modo diferente, original", afirma el escritor. "Digo que es una historia de amor moderno porque hasta ahora hemos construido ese tema con las patentes del romanticismo, con el mismo uso, ritual y vocabulario. El amor en cada época es una cosa determinada y ahora hay que tener en cuenta que las mujeres no son lo mismo que en el siglo XIX, y eso se refleja en el amor, más libre, menos contenido por la familia y los prejuicios".

El autor recrea en Travesuras de la niña mala una pasión imposible en las ciudades en que ha vivido. Cuando París era el centro del mundo, aquellos años en que Londres vivió sin querer la revolución de las costumbres, los días en que Madrid se adentró en la era moderna, la Lima que acogió a las chilenitas que quitaron el sentido a Ricardo Somocurcio, ese niño tan bueno... Son ciudades en las que transcurre la última novela de Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936). Las mismas en las que ha vivido el autor y en las mismas épocas también.

Como todas sus obras, ha ido creciendo en su cabeza durante años, como una llamada. "Nunca sé por qué hay ciertas historias que se me imponen. Viene de hace muchos años, cuando en Lima, en un barrio de clase media, aparecieron dos chilenitas. Fue una historia que yo vi, que recuerdo de niño y desde entonces supe que acabaría por escribir un libro con ellas".

Esos mundos por los que todos los personajes de la nueva obra de Vargas Llosa discurren y palpitan sí son verdaderos y él los vivió intensamente. Aunque ya no se parecen a lo que fueron. "París ya no es ese mito, hoy los artistas latinoamericanos ya no sueñan con ir allí, prefieren venir a España, o, si son artistas plásticos, a Nueva York. Londres vivió una de esas revoluciones que no se planean, sino que ocurren, como fue la de las costumbres. Creo que ése es uno de los temas de la novela".

Es imposible que huya del fuerte contexto político en el que enmarca todas sus novelas, incluso Travesuras de la niña mala. ¿Si dentro de unos años escribiera otra historia de amor situada en la Latinoamérica de hoy? "No soy un visionario y es difícil hacer pronósticos. Es un continente que cambia, pero tengo esperanza en que América Latina no regrese a los cuartelazos. Espero que ese populismo no resista y no empobrezca a algunos países. Yo creo que son casos aislados, no tengo una visión tan pesimista como otros".