REFRANES Y PROVERBIOS SOBRE EL “CORAJE”

En este artículo os vamos a mostrar algunos refranes españoles muy curiosos, que hacen referencia a la idea del valor y coraje. Al mismo tiempo, aprovecharemos para explicaros las situaciones en las que se pueden utilizar y el origen de alguno de ellos.

El que quiera peces, que se moje el culo
Este refrán sugiere que cada persona debe luchar y sacrificarse por conseguir lo que desea. Al mismo tiempo, se utiliza esta expresión cuando queremos demostrar que no estamos dispuestos a arriesgarnos o a trabajar por los demás.

El que algo quiere, algo le cuesta / Quien algo quiere, algo le cuesta
Esta expresión proverbial afirma la necesidad de emprender con paciencia y con coraje las tareas que nos proporcionan placer u otro tipo de bienes. Alude al esfuerzo y el riesgo que debemos afrontar para conseguir nuestros anhelos.

Más vale maña que fuerza
Este famoso proverbio afirma que la habilidad y la destreza es, con frecuencia, más útil que la fuerza bruta. En la Historia de la Humanidad así como en la Historia de la Literatura existen numerosos ejemplos que corroboran este proverbio. Sin duda, uno de los más conocidos es el episodio de David y Goliat. El joven David se enfrentó al poderoso gigante con una honda y un guijarro, y con estas armas lo hirió de muerte. Con lo que se prueba que el valor y el coraje no residen en la fuerza bruta sino en la inteligencia y la habilidad.

Al mal tiempo, buena cara
Este conocidísimo proverbio recomienda la paciencia ante las desgracias y la penuria. Revela también el coraje necesario para enfrentarse a la adversidad y afrontar los reveses de la vida con buen talante.

Mal de muchos, consuelo de tontos
Con este refrán se reprende la apatía y la negligencia ante las desgracias, cuando nos afectan al mismo tiempo que a otras personas. Este refrán recomienda la acción, especialmente para poner solución a los inconvenientes, sin tener en cuenta si estos atañen a otros.

Por preguntar, nada se pierde
Esta expresión resalta la necesidad de actuar con atrevimiento, e incluso con osadía. La sabiduría popular recomienda abandonar la timidez, especialmente en los casos en los que no se corre ningún peligro ni ponemos en riesgo nuestros intereses.