RIMA DE G.A. BÉCQUER


Por una mirada, un mundo;
Por una sonrisa, un cielo;
Por un beso..., yo no sé
Qué te diera por un beso.

Rima de G.A. Bécquer

Comentario:

Introducción:
Si suponemos que hay una progresión o gradación en los elementos anteriores (mirada, sonrisa, beso), habremos de suponer que existe el mismo tipo de gradación en los siguientes (mundo, cielo...).
Parece claro que mirar es un acto de reconocimiento de la existencia del otro. Si ella no le mira, no se fija en que él existe. A continuación nos habla de la sonrisa; una sonrisa que implica la aceptación no sólo de la existencia del otro, sino una actitud positiva ante el poeta, un acto en el que ella -voluntariamente– se hace cómplice en el afecto: se produce una correspondencia, psicológica y no física; es en definitiva, mostrar el agrado por él.

Manteniendo la evolución que se produce en el ánimo del poeta, el beso es ir un poco más allá del mero agrado; es el contacto físico, voluntario, consciente y de los dos. Es, por lo tanto, la correspondencia en la situación amorosa que busca el poeta.

Estructura:
En este texto, desde el principio hemos señalado claramente tres partes: reconocimiento (mirada), aceptación (sonrisa) y relación (beso). Esto se refiere al contenido, pero ocurre lo mismo respecto de la forma. Hay en el texto tres frases: el primer verso, el segundo verso y los versos tercero y cuarto.
Esta estructura se ve que existe para ambos desde una figura retórica: el paralelismo: por una mirada, por una sonrisa, por un beso. Este paralelismo, que es un aspecto formal, gramatical, se nos presenta como un elemento unificador entre la forma y el contenido, ya que nos viene a indicar que los tres elementos son partes integrantes y progresivas del mismo tema: la correspondencia amorosa. Por otro lado, existe otro paralelismo con la misma distribución: un mundo, un cielo, y en tercer lugar no se encuentran palabras para describir la sensación de felicidad si el amor fuera correspondido. Este doble paralelismo nos lleva a encontrar una realidad en el texto que hasta el momento apenas ha sido insinuada: se trata de dos personajes: uno aludido (la mujer), otro real (el poeta).
Desde otra perspectiva, podríamos señalar que el poeta idealiza el amor (en este sentido se suele hablar de amor exaltado), ya que no existe una relación lógica entre las correspondencias de uno y otro (reconocimiento — materialidad; aceptación — espiritualidad; relación — más que todas las cosas). Es, pues, un poema en que el autor aspira, desea el amor (verbo en subjuntivo, repetición de la palabra beso) sin que haya habido respuesta por parte de ella.
Los dos primeros versos, las dos primeras partes, constituyen el aspecto más racional aparentemente del poema, ya que caben cada una en un verso y se produce una identificación clara entre el paralelismo y la sintaxis, además de que el poeta encuentra una forma de correspondencia por su parte para compensar la participación en la relación de ella. Son dos versos en que la lógica se corresponde con las palabras. Y, parece claro, cuando se habla de lógica en el amor, estamos hablando de racionalización, de pensamiento en los sentimientos.
Sin embargo, en la tercera parte, en los dos últimos versos -que mantienen la unidad con los dos versos anteriores debido a los paralelismos– el poeta ya ha perdido el carácter racional y plantea la resolución por parte de ella sin encontrar nada por su parte que pueda ofrecer a cambio de tanta felicidad. Esto se manifiesta de manera especial en el quiasmo entre los dos versos:
Por un beso... yo no sé
Qué te diera por un beso

Sólo en el último verso aparece la presencia de ella, como la persona con la que habla (segunda persona): te. Esto no significa que el autor dé menos importancia a ella que a él. Simplemente escribe de acuerdo con las características propias de la época a que pertenece.

Conclusión:
Aunque el texto es sencillo, el análisis nos lleva a pensar que el autor ha sopesado bastantes elementos a la hora de escribirlo, y que no es el producto de un momento de inspiración, sino más bien un trabajo reflexivo en que el autor ha expuesto una situación que le gustaría vivir. En este sentido, podríamos concluir que se trata de una mujer inexistente, producto de la reflexión sobre el amor, y no de un amor verdadero. La ausencia de verbos en los dos primeros versos nos hacen ver, del mismo modo, que no es una expresión espontánea, sino producto de haber corregido más de una vez el poema con el fin de obtener la uniformidad necesaria.