CRÍTICAS POR EL LENGUAJE SEXISTA EN LA RAE

El Instituto de la Mujer invita a la Real Academia Española a modificar el uso del lenguaje sexista que aparece en el diccionario de la RAE.

El Instituto de la Mujer presentó ayer dos nuevas armas con las que pretende "abrir un horizonte nuevo en el que la mujer se apropie de la lengua". Se trata de dos manuales con recomendaciones para usar el lenguaje evitando fórmulas tradicionales que tienden a usar el masculino genérico, ese masculino considerado aún universal y que presume de llevar implícito lo femenino.

El primero de esos manuales es el libro Las profesiones de la A a la Z, que establece un vocabulario de oficios, cargos y profesiones con entradas tanto en femenino como en masculino. Por otra parte, el programa nombra.en.red, promovido por la lingüista Mercedes Bengoechea, propone instalar informáticamente una base de datos con alternativas al masculino genérico.

"Cuando las expertas lingüistas han intentado introducir cambios en el diccionario de la RAE, se han encontrado con justificaciones y explicaciones conservadoras y tradicionales", explicó Rosa Peris, presidenta del Instituto de la Mujer. "Alegan que el masculino es genérico, pero esa concepción no encaja con lo que llevamos años peleando desde el Instituto de la Mujer: es una forma de invisibilizar a las mujeres y, por tanto, de no pensar en ellas, de no tenerlas en cuenta. La lengua nos pertenece a mujeres y a hombres, tenemos derecho a ser nombradas y representadas".

El Instituto de la Mujer ha tomado además la iniciativa colgando en su página web un asistente con un amplio repertorio de palabras alternativas a otras consideradas sexistas. Así, propone sustituir el masculino por un sustantivo genérico (personal, equipo, colectivo, público, gente) o el uso de sustantivos abstractos (profesorado, alumnado, clientela), así como cambios en la redacción o perífrasis para evitar reducir al masculino una referencia. Incluso se recogen expresiones en femenino no reconocidas por la RAE, como por ejemplo miembra, una de las que, junto con albañila, bedela o estudianta, puede causar más impacto.El proyecto funcionará en breve como un corrector en Internet.

"Hace unos años -concluye Rosa Peris-, la voces críticas nos acusaban de ir en contra de la economía de lenguaje, de destrozar la lengua y usar términos horripilantes: ahora vemos que ni se ha destrozado ni los textos son ilegibles; al contrario, los enriquecemos. La lengua está para comunicarse y esta comunicación no debe ser parcial".

La Vanguardia